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La mantequilla milenaria de Irlanda
Mi interés en este tema surgió a partir de un artículo que encontré en Internet por pura casualidad. El artículo tiene un título que inmediatamente llama la atención de un entusiasta de la comida y la bebida: “Una breve historia de la mantequilla de pantano. En Irlanda, los cortadores de césped suelen encontrar trozos de mantequilla en las profundidades de las turberas. ¿Qué hace ahí?” El artículo en cuestión, escrito por Jason Daley, apareció en la Smithsonian Magazine del 13 de junio de 2016. También se presenta una imagen de dicho descubrimiento. El recipiente de mantequilla en cuestión se encuentra actualmente en el National Museum of Northern Ireland (Museo Nacional de Irlanda del Norte). (https://www.smithsonianmag.com/smart-news/a-brief-history-of-bog-butter-180959384/).
Prácticamente, en Irlanda e Irlanda del Norte se han descubierto, en diversos momentos, bloques de mantequilla con más de mil años de antigüedad, conocidos como bog butter (literalmente “mantequilla de ciénaga”, “mantequilla de pantano” o “mantequilla de turbera”). Estos hallazgos, conservados en las profundidades de los suelos pantanosos irlandeses, han suscitado un gran interés tanto arqueológico como gastronómico, al revelar prácticas antiguas de conservación de alimentos.
La práctica de enterrar mantequilla en turberas parece tener su origen en la Edad del Hierro, aunque continuó durante toda la Edad Media e incluso en época moderna temprana. En Irlanda, Escocia y algunas zonas de Escandinavia, donde las turberas ocupaban grandes extensiones, los pobladores aprovechaban las condiciones de acidez, baja temperatura y falta de oxígeno de estos suelos para conservar productos perecederos. La mantequilla, enterrada dentro de pieles de animales, barriles de madera o directamente envuelta en fibras vegetales, quedaba aislada y podía preservarse durante siglos.
Los estudios arqueológicos han hallado más de 400 bloques de bog butter en Irlanda, con dataciones que van desde hace unos 5.000 años hasta el siglo XVII. Algunos ejemplares pesaban más de 40 kilos y aparecían en recipientes de roble, abedul o incluso en envoltorios de cuero, lo que sugiere una técnica sistemática de almacenamiento.
Existe debate entre los especialistas sobre la función exacta de la mantequilla enterrada en las turberas. Una hipótesis la interpreta como un método práctico de conservación a largo plazo, ya que, en ausencia de sal o refrigeración, el pantano ofrecía un “refrigerador natural” ideal. Otra teoría, en cambio, sugiere que parte de estos depósitos tenía un carácter votivo, es decir, que se trataba de ofrendas rituales a divinidades relacionadas con la fertilidad y la tierra, en un contexto donde la mantequilla era símbolo de riqueza agrícola y pastoral.
Aunque técnicamente comestible, pues los ambientes de turbera inhiben el desarrollo de bacterias patógenas, los arqueólogos desaconsejaron esta mantequilla debido a su degradación química y a los riesgos sanitarios.
La bog butter no solo refleja la pericia técnica de las comunidades pastoriles para conservar alimentos, sino también el valor simbólico de la mantequilla en las sociedades célticas e irlandesas. En un mundo donde la leche y sus derivados eran esenciales para la dieta y el estatus, enterrar mantequilla equivalía a proteger un tesoro o a ofrecerlo como tributo sagrado a las fuerzas de la naturaleza.

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